M MUJERES: DANIELA FERNÁNDEZ

“El cambio climático es un problema moderno y creado por el hombre que requerirá soluciones modernas y creadas por el hombre”

“Estamos decidiendo el destino de la humanidad a través de nuestras acciones diarias”, dice Daniela Fernández, quien a los 19 años (creó Sustainable Ocean Alliance SOA). Por entonces estudiaba en Washington D.C.: “Asistí a una conferencia de la ONU y vi que había un potencial sin explotar en la lucha contra el cambio climático: los jóvenes”. Hoy, SOA es la red más grande de líderes oceánicos, empresarios y aliados en más de 165 países. Con sede en San Francisco, esta organización también es una aceleradora de startups que brinda soluciones innovadoras en materia de tecnología oceánica. “Siempre supe que era mi llamado combatir el cambio climático”, cuenta Daniela que, en 2019, fue distinguida por la revista Forbes como una de las empresarias menores de 30 más exitosas. “Estamos decidiendo el destino de la humanidad a través de nuestras acciones diarias”, dice Daniela Fernández, quien a los 19 años (creó Sustainable Ocean Alliance SOA). Por entonces estudiaba en Washington D.C.: “Asistí a una conferencia de la ONU y vi que había un potencial sin explotar en la lucha contra el cambio climático: los jóvenes”. Hoy, SOA es la red más grande de líderes oceánicos, empresarios y aliados en más de 165 países. Con sede en San Francisco, esta organización también es una aceleradora de startups que brinda soluciones innovadoras en materia de tecnología oceánica. “Siempre supe que era mi llamado combatir el cambio climático”, cuenta Daniela que, en 2019, fue distinguida por la revista Forbes como una de las empresarias menores de 30 más exitosas.

En diálogo con M, habla sobre los desafíos más urgentes para el medio ambiente y el rol de los jóvenes. Tal vez piensen que no es su batalla, “pero sí lo es”, declara.

El futuro de la humanidad se decidirá durante nuestra vida, se ha respondido Daniela a sus propias preguntas sobre qué papel jugará ella y su generación en esta búsqueda de supervivencia, si construirán una empresa sostenible, si adoptarán una dieta basada en plantas. Desde joven, Daniela Fernández se ha formulado este tipo de interrogantes. Artífice de SOA, considera que es hora de que los jóvenes contribuyan al medio ambiente: “Lo crean o no, la crisis climática es su batalla. No importa cuál sea tu ocupación o de dónde vengas, tú importas y tus decisiones afectan a quienes te rodean”. Resulta imposible no dejarse envolver por la pasión de esta joven al hablar de temas ambientales. “Hay suficiente información que te recuerda lo terrible que es el estado de nuestro ecosistema, por lo que no entraré en las estadísticas aterradoras. En lugar de eso, quiero señalar un rayo de esperanza”, cuenta. La solución, dice, “está dentro de nosotros y de nuestras acciones colectivas”. Claro que para que esto suceda es necesario trabajar en la educación superior, dice Daniela, especialmente entre los menos afortunados, una de las tareas que aborda SOA. En ese sentido, “SOA ofrece no solo oportunidades de educación a quienes están dentro de su red, sino parejas de mentores y microfinanciamiento para que podamos transformar una idea en una iniciativa oceánica. Revertir los efectos del cambio climático con una red lo suficientemente grande, se convierte en un concepto menos desalentador y en una realidad mucho más tangible”.

UN OCÉANO FRÁGIL

Desde pequeña, Daniela siempre amó el mar. Pero mientras muchos ven el océano como algo inmenso, esta joven no puede evitar pensar “en su fragilidad, en su incapacidad para defenderse. Como los depredadores de este planeta, hemos reclamado el océano como nuestro para hacer lo que nos plazca. Sin embargo, debajo de la superficie del océano hay una multitud de ecosistemas y criaturas en peligro debido a nuestra imprudencia”. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en los últimos 28 años, el consumo de pescado como alimento ha aumentado un 122%.“Hay 3,100 millones de personas que comen mariscos como su principal fuente de proteínas. Necesitamos asegurarnos de que este grupo siga obteniendo la comida que necesita, pero de manera sostenible”, declara Daniela. Y es que el aumento de la demanda de productos del mar significa que, para satisfacerla, una gran parte debe transportarse por todo lo ancho y largo del mundo. Esto contribuye a que se liberen más gases de efecto invernadero a través de la industria del transporte marítimo. “Además, la sobrepesca desestabiliza ciertos ecosistemas marinos”, explica.

LA TECNOLOGÍA: CLAVE PARA BRINDAR SOLUCIONES

En los primeros tiempos de SOA, una de las mayores dificultades “fue fomentar la importancia de las voces de los jóvenes, ayudándolos a creer que de verdad tienen el poder y la capacidad de crear un cambio real a gran escala. El cambio climático puede parecer abrumador para cualquiera, aún más para aquellos que sienten que tienen el menor poder de todos. Y hasta hace poco, los gobiernos, las corporaciones y los legisladores ignoraron las voces de quienes se vieron más afectados por el cambio climático”, expresa enérgicamente Daniela. Pero ella se muestra optimista y, más importante todavía, SOA tiene un programa completo para brindar soluciones, que toman en cuenta los avances tecnológicos existentes. “El cambio climático es un problema moderno y creado por el hombre que, valga la redundancia, requerirá soluciones modernas y creadas por el hombre. SOA aprovecha el poder de la conectividad moderna a través de nuestra vasta red de líderes del océano, pero las innovaciones que nuestra alianza ha creado son impresionantes. El secuestro de carbono, la eliminación de los desechos plásticos, la energía oceánica más limpia y las prácticas de pesca más sostenibles son solamente algunas de las prioridades que deben abordarse para combatir el cambio climático”, describe. Entre las innovaciones a través de SOA figura Calwave, una startup que aprovecha el poder de las olas para crear energía limpia ilimitada. Por su parte, Loliware desarrolla una tecnología con algas para hacer popotes hipercompostables y comestibles para reemplazar los de plástico. Otro ejemplo es Muuse, aplicación que ayuda en la eliminación de un solo uso y está diseñada para crear una red de restaurantes equipados con vasos reutilizables. “Cada taza tiene un código QR que permite a los consumidores escanear, usar y devolver las tazas”, añade Daniela. “Hay que aprovechar todos estos avances para mantener nuestro océano en el futuro”.

CRÉDITOS:
FOTOGRAFÍA: STUDIO M
EDITORA: SARAH GORE REEVES
TEXTO: BÁRBARA TERÁN

 

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